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Azafrán “Safrá del Montsec”
el oro rojo que renace en tierras catalanas
www.safradelmontsec.com
El azafrán, una tradición catalana
En la cordillera prelitoral catalana, entre el Prepirineo y la serenidad de sus valles agrícolas, florece uno de los productos más valiosos y delicados de la gastronomía mediterránea: Safrà del Montsec. Este azafrán, cultivado de manera artesanal en la comarca del Montsec, se ha convertido en un referente por su pureza, su aroma profundo y su impecable calidad, situándose entre los mejores azafranes del país.
Diferentes estudios basados en referencias comerciales y archivos fiscales han revelado el extraordinario desarrollo del cultivo de azafrán en Cataluña durante la Edad Media. Por aquel entonces, en el mercado de Barcelona, se calcula que 10 kg de hebras de azafrán podrían alcanzar un valor aproximado de 500 a 1.000 s.b. (sueldos barceloneses), a diferencia de los más de 500 kg de trigo producidos empleando la misma extensión de terreno agrícola y que en condiciones normales su valor podría oscilar de 110 a 240 s.b.
Somos Magda y Jaume, una joven pareja de agricultores amantes de la tradición, de los procesos artesanales y de la alimentación ecológica y respetuosa con el medio ambiente. Vivimos en plena naturaleza en una masía del Montsec con algo más de 200 años de historia. Safrà del Montsec es nuestra aportación por recuperar el cultivo de azafrán en Cataluña, puerta de entrada de esta delicada especia en la Península Ibérica.
Un cultivo ancestral que vuelve a la vida
El azafrán fue históricamente un cultivo extendido por el interior de la península, especialmente en zonas secas y de clima continental. Sin embargo, la mecanización agrícola y los elevados costes laborales hicieron que desapareciera casi por completo en muchas regiones.
En el Montsec, un territorio de secanos, terrazas antiguas y un clima ideal para la flor de Crocus sativus, un grupo de productores impulsó el renacimiento de esta tradición. Con paciencia, investigación y un fuerte compromiso con el territorio, Safrà del Montsec ha recuperado un cultivo prácticamente perdido, devolviéndolo a su esplendor.
Un proceso totalmente artesanal
El valor del azafrán del Montsec radica tanto en su calidad como en el rigor de su elaboración artesanal. Cada etapa requiere precisión y trabajo manual:
- Recolección al alba: Las flores se recogen una a una antes de que se abran, para preservar su pureza y evitar la pérdida de aroma.
- Desbrizne tradicional: Los estigmas —los hilos rojos— se separan a mano con extremo cuidado, seleccionando solo las partes más nobles.
- Secado lento y controlado: Para concentrar los compuestos aromáticos, el azafrán se tuesta suavemente. Este paso es clave para obtener su aroma floral, su color intenso y su característico sabor ligeramente amargo.
El resultado es un azafrán de potencia aromática excepcional, muy superior al de productos importados o industrializados. Safrà del Montsec destaca especialmente por su elevado contenido de crocina, picrocrocina y safranal, los compuestos responsables del color, el sabor y el aroma.
Un tesoro que merece ser protegido
Safrà del Montsec es mucho más que un azafrán de calidad: es un proyecto de territorio, un ejemplo de recuperación agrícola y un símbolo del renacer de la gastronomía vinculada a la tierra. Cada tarro encapsula tradición, paisaje y un trabajo minucioso que honra a las generaciones que cultivaron este “oro rojo”.
Usos gastronòmicos
- Arroces de mar y montaña
- Suquets y guisos tradicionales
- • Postres con leche (flanes, cremas, helados artesanales)
- Infusiones y aceites aromáticos
- • Platos de autor que buscan toques florales y dorados